Quienes trabajan de noche, envejecen antes

Quienes trabajan de noche, envejecen antes

Más de 600.000 trabajadores de Madrid tienen horarios de noche o rotativos que les obligan a vivir "a contracorriente" de sus familias y de su entorno social, lo que les provoca diversos problemas de salud y psíquicos, así como un envejecimiento prematuro, además de tener más probabilidades de sufrir un accidente.

Estas conclusiones figuran en un estudio realizado por UGT-Madrid y presentado en rueda de prensa por el secretario de Acción Sindical, Abejón, quien afirmó que el sindicato impulsará una serie de medidas para mejorar las condiciones de trabajo, ante la imposibilidad de muchos de ellos de cambiar de actividad.

Para analizar esta situación y concienciar a la sociedad, a la Administración y a los empresarios de las peculiares condiciones laborales de estos trabajadores, para cambiarlas y minimizar sus efectos, UGT-Madrid ha organizado una jornada en la que diversos especialistas, así como los afectados, desde el punto de vista empresarial y laboral, discuten y aportan hoy sus propias experiencias.

Según uno de estos invitados, el profesor de Psiquiatría y miembro de la Fundación Sueño-Vigilia, Vela, estos horarios laborales repercuten tremendamente en la calidad de vida de los trabajadores que los sufren, hasta el punto de que por cada quince años de trabajo en la noche, una persona puede envejecer cinco años más que otra cuya tarea se ajuste al ritmo biológico.

Si bien es inevitable que ciertos trabajos cuenten con equipos laborales de noche, o rotatorios, sí es posible minimizar sus efectos, derivados fundamentalmente de alteraciones en el sueño y en la alimentación, pero también en sus relaciones familiares y de pareja.

Estos trabajadores, explicó Abejón, están expuestos a cambios en su temperatura y frecuencia cardiaca, estrés y fatiga crónica, dolores de cabeza, trastornos de sueño, úlceras gástricas, incremento en consumo de "drogas sociales" (café, tabaco, psicofármacos), irritabilidad, aumento de peso y reducción de su capacidad inmunológica general.

Los trastornos, apunto Vela, son frecuentes en la mayoría de los trabajadores y algunos de ellos empiezan a sufrirlos incluso al mes de cumplir el horario.

Pero los efectos también son duros en otros ámbitos. Así, el número de accidentes laborales y de tráfico al regreso de su actividad es mayor, se encuentran aislados de su pareja, de sus hijos y amigos, pierden la sensación de estímulo en su trabajo y aumenta su percepción de "vivir de espaldas" a su mundo.

Por todo ello, UGT propone reducir el horario día a día (de las 35 horas que piden para todos los trabajadores, a 30 para éstos), anticipar su jubilación (un año de adelanto por cada cuatro trabajados), reducir la complejidad de las tareas a realizar, habilitar espacios adecuados para poder alimentarse con normalidad, controles médicos periódicos y compensaciones económicas, además de ayudas para transporte o para cursos de formación.

Los medicamentos genéricos, campo de batalla

Los medicamentos genéricos se han convertido en un campo de batalla entre médicos, farmacéuticos, laboratorios y Administración, que los utilizan en sus negociaciones económicas.

Ésta es la opinión compartida por diversos expertos consultados, que se lamentan que siga primando su valor como moneda de cambio entre los diferentes agentes sanitarios, en lugar de su capacidad para generar ahorro en el gasto farmacéutico.

Los medicamentos genéricos

"Los medicamentos genéricos son una herramienta de negociación entre los diferentes agentes intervinientes en el mercado farmacéutico y eso tampoco es bueno, porque deben tener una cierta seguridad a la hora de poder implementarse", reconoce el profesor Zamarriego.

Un genérico es una especialidad farmacéutica que tiene los mismos principios activos, dosis, forma farmacéutica y características que un medicamento que no está protegido por patente alguna y que es utilizado como referencia. El medicamento genérico debe demostrar su equivalencia con el medicamento original que le sirve de referencia, hasta el punto de poder ser intercambiados sin alterar sus efectos terapéuticos y adversos.

A pesar de esta igualdad terapéutica, médicos y farmacéuticos se encuentran enfrentados debido a una nueva ley, de Precios de Referencia, que permite a los farmacéuticos sustituir por genéricos los medicamentos "de marca" recetados por los facultativos. Los médicos aseguran que sólo ellos pueden decidir cuándo se debe prescribir uno u otro, mientras los farmacéuticos responden que sus conocimientos les permiten identificar los principios activos equivalentes.

En este sentido, Capilla, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos, dice que "conviene evitar la controversia y trabajar en beneficio del paciente". Por su parte, Fleitas, vicepresidente de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, señala que "si bien es cierto que probablemente el médico de familia no haya recibido aún toda la información que sería deseable, los datos de que disponemos no sugieren en absoluto que existan reservas entre los médicos de familia, sino todo lo contrario", destaca el doctor.

Qué piensan los médicos

La presión de los laboratorios también influye en el desarrollo de los medicamentos genéricos. Un estudio realizado entre médicos de atención primaria muestra que los galenos consideraban que los principales obstáculos para la prescripción racional eran la complacencia con los pacientes, la presión comercial y la publicidad, y la información facilitada por Farmaindustria, la patronal de los laboratorios farmacéuticos.

"Farmaindustria está planteada como un lobby, absolutamente legítimo, pero evidentemente ha habido presiones para que vaya más rápido, más lento, que se utilice una determinada forma de denominarlo y tratar de estigmatizarlo, pero al final el resultado ha sido el contrario, por lo que uno no sabe si las presiones al final se vuelven en contra de quienes lo utilizan", asegura el profesor Zamarriego.

Uno de los argumentos utilizados por algunos de estos laboratorios en contra de los genéricos es que desincentivan la investigación, ya que se aprovechan de los resultados de los fármacos originales, una idea rechazada por el profesor Honorato, presidente del Instituto de Estudios Médico-Científicos (INESME) y director del Servicio de Farmacología de la Clínica Universitaria de Navarra.

"Parece que sucede precisamente todo lo contrario: que pueden estimular nuevas inversiones", señala. Para este especialista es precisamente en los países más avanzados, con mayores inversiones en investigación, donde más se utilizan los genéricos: por ejemplo, para contribuir a la contención del gasto o para permitir a la sanidad pública adquirir productos que son necesarios pero que tienen un coste elevado.